sábado, 17 de junio de 2017

Carta a Pablo Iglesias: Disculpad, pero alguien tenía que elogiarlo (Albert Om)

Los independentistas deberían saber valorar el efecto pedagógico que tienen tus palabras, aunque tú no defiendas la independencia de Cataluña. 

Resultado de imagen de imagenes pablo iglesias en catalunya

¿Dónde están los progres?, nos hemos preguntado estos últimos años. Gente de izquierdas en España que apoyara el movimiento soberanista. Hoy, y por eso te escribo, el interrogante debería ser otro: ahora que alguien como tú ha tenido el coraje de hacer lo que reclamábamos, ¿dónde están los elogios?

Ya era hora de que algún político español subiera al estrado del Congreso de los Diputados y soltara un discurso en el que reconociera el derecho de autodeterminación, explicara que esto de Cataluña no viene ni de hace cuatro días ni de hace cuarenta años y apostara por una España plurinacional como única vía de regeneración. Ya era hora de que alguien no nos ignorara, no nos faltara al respeto, no nos respondiera con mala educación, con desprecio, con suficiencia y con chulería. Ya era hora de que no nos amenazaran con jueces y fiscales que todo lo tenían que afinar. Y, sobre todo, ya era hora de que este alguien no fuera un mindundi, sino el líder de una formación con 71 diputados y cinco millones de votos.

Te estaba escuchando el otro día y pensaba que tu discurso era de una trascendencia histórica que luego no he sabido ver por ninguna parte. No soy analista político y es muy probable que sea yo quien esté equivocado. Han comparado tu larga reflexión parlamentaria con el "Apoyaré" de Zapatero en un mitin en Barcelona. Han dicho que lo que propones llega tarde. Que todo ello sólo eran palabras. En todo caso, si son sólo palabras, no son las más fáciles de pronunciar. La prueba es que no recuerdo haberlas oído, con esta claridad, a ningún político español, y menos en el Congreso de los Diputados.

Disculpad, pero alguien tíena que elogiarlo. Y lo podría hacer mucha gente, y, descontando algunas excepciones, son muy pocos los que lo han hecho. Los independentistas deberían saber valorar el efecto pedagógico que tienen tus palabras, aunque tú no defiendas la independencia de Cataluña. Si queremos gasolina inmediata de cara al 1 de octubre, que hablen Rajoy y sus secuaces. Si lo que queremos es construir una República Catalana, necesitamos que este mundo que tanto decimos que nos mira vea que hay una España moderna capaz de afrontar y gestionar nuestras reivindicaciones.

Pero aún me parece más increíble que no hayas encontrado tampoco el elogio de la tercera vía, el Puente Aéreo y Los Diálogos, el grupo de catalanes que reclaman el entendimiento con el Estado. ¿No certifican que el 80% de la población está a favor del referéndum? ¿No dicen que sólo hay un 47% de independentistas? ¿Por qué el otro 33% no está saltando de alegría, después de haber oído tu discurso?

P.D. Será que tenemos un guión cerrado y ahora, estas palabras tuyas, no sabemos dónde encajarlas. Tampoco tus socios catalanes, los comunes, que en las últimas semanas, ante la dificultad para explicitar cuál es su posición, han optado por que fueras tú quien hablara primero.

publicado en http://www.ara.cat