jueves, 13 de julio de 2017

"Estas víctimas, son también nuestras víctimas"

Es el Estado el que tiene que pagar a la ARMH por la exhumación de Timoteo Mendieta. La actuación del Ayuntamiento de Guadalajara es la prueba de que el Estado, España, no ha entendido aún que estas víctimas son también sus víctimas.
 
 
Si a Ascensión Mendieta le hubieran contado hace unos años que iba a tener que cruzar el charco en busca de justicia, quizá no se lo habría creído. Pero así ocurrió. Si hace unos años le hubieran dicho que finalmente iba a encontrar a su padre, Timoteo Mendieta, gracias a una jueza argentina, quizá tampoco se lo habría creído. Pero así ocurrió. Y si hace también muchos años le hubieran explicado que el Estado le iba a pasar una factura por recuperar los restos de su padre, es muy probable que tampoco se le hubiera pasado por la cabeza. Pero una vez más, así ocurrió. Así ha ocurrido.
 
El Ayuntamiento de Guadalajara, gobernado por el PP, pide a la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), que ha llevado a cabo los trabajos de exhumación, 2.057 euros en concepto de tasas funerarias en el cementerio municipal. La ARMH ha explicado en una nota de prensa que no va a pagar esa cantidad principalmente por dos motivos: porque la exhumación se ha realizado dentro de un procedimiento judicial –iniciado por la justicia argentina– y porque, además, el consistorio aprobó una moción para eximir de este impuesto a las exhumaciones de las víctimas de la represión franquista.
Existe un tercer motivo, que es en realidad el único por el que la ARMH no tiene que pagar un céntimo. No es la ARMH –que ha costeado, además, todos los trabajos que ha implicado la exhumación– la que tiene que pagar al Estado. Es el Estado, España, el que tiene que pagar a la ARMH por estar haciendo lo que el Estado, España, no está haciendo y debería hacer: dar justicia, reparación y verdad a las víctimas del franquismo y sus familiares. Exhumar todas las fosas que agujerean este país.
 
La actuación del Ayuntamiento de Guadalajara no es solo una ofensa –ahora que están tan de moda las ofensas– para las víctimas. Es la prueba de que el Estado, España, todavía no ha asumido que los más de 100.000 desaparecidos de la guerra civil y la dictadura franquista son sus desaparecidos. La prueba de que el Estado, España, no ha entendido aún que estas víctimas son también sus víctimas. La prueba de que hay que tener mucha cara dura, poca dignidad y poca vergüenza para querer cobrar, encima, por escabullirte de tus responsabilidades. Y la prueba, otra más, de que Ascensión Mendieta ha hecho lo que tenía que hacer
 
Olivia Carballar en http://www.lamarea.com/