sábado, 22 de septiembre de 2018

Enric Juliana: "“PP y Cs empiezan a beber de la fuente de Trump”


 "En el siglo XXI, cada país construye su propia neurosis, la nuestra es la ‘territorial’, la italiana la inmigración. Los británicos llevaban más de veinte años discutiendo si les convenía formar parte de Europa. Los franceses llevan más de 20 años discutiendo quién es francés.."

Entrevista de Sato Díaz en"Cuarto Poder"
Enric Juliana (Badalona, 1957) es el director adjunto de La Vanguardia y está al frente de la delegación de este periódico catalán en Madrid. Autor de distintos libros, nos deleita desde las páginas de su rotativo con periódicos análisis políticos sobre la situación catalana, española y global. Maestro del contexto, tiene la virtud de abrir la mirada sobre los temas concretos que copan la actualidad y de plasmar el sentir de la ciudad, recordar las raíces históricas de lo que contamos hoy y abrir perspectivas de futuro. Autor de varios libros, desde su cuenta de Twitter no duda en entrar en los debates que nos hacen reflexionar sobre qué ocurre y hacia dónde nos lleva. 
Tras el artículo publicado por Manolo Monereo, Héctor Illueca y Julio Anguita en cuartopoder.es, titulado “¿Fascismo en Italia? Decreto Dignidad” y la polémica suscitada después, Juliana reflejó en uno de sus textos la trascendencia que tuvo en el entorno de Podemos. Sobre esta polémica, sobre Europa, Italia y el papel que en todo esto pueden jugar las izquierdas hablamos durante un largo rato en su despacho de la sede madrileña de La Vanguardia. Lectura de fin de semana, degusten un café, italiano a poder ser, y disfruten.
– Hace un par de semanas, al inicio del curso político, en su artículo “Lo importante ahora es Europa“, reflejaba que uno de los debates políticos de más relevancia de los próximos meses sería el referente a la UE. El euroescepticismo está creciendo. ¿Podríamos aventurarnos a prever una debacle de la UE? ¿Eso es infravalorar su capacidad de resistencia?
– No pienso que estemos en vísperas del fin de la UE, lo que ocurre es que desde nuestro ingreso en Europa, nunca habíamos vivido en España una sensación tan intensa de crisis del proyecto europeo.  Quisiera subrayar un punto, la percepción española sobre la UE, ese optimismo, no se corresponde a la mirada de buena parte de los ciudadanos de otros países europeos. ¿Qué significa para cada europeo, según su nacionalidad, la Unión Europea? Creo que nos encontraríamos enormes diferencias.
Para muchos europeos del norte, la UE ha significado un mercado común eficiente, un ámbito de libre comercio; para Alemania, ha sido el marco de resurrección civil y política del país: una manera de volver a ser dominantes sin aparecer como dominadores; los Bálticos ingresaron rápidamente en la UE, la OTAN y el Euro para establecer sólidas fronteras con Rusia… En definitiva, los españoles hemos sido muy proeuropeos en la medida en que la pertenencia a la Unión (antes Comunidad Económica Europea) nos ha ayudado a escapar de nuestros demonios históricos, parte de los cuales siguen ahí, como ahora estamos comprobando. Europa ha sido el coagulante de la democratización española. El balance, hoy, incluso en esta situación de dificultad económica, es claramente positivo, lo que explica que no haya un antieuropeísmo explícito en nuestro Parlamento, por ahora. Venimos de una dictadura muy larga. Es significativo que en España y Portugal no exista ese antieuropeísmo explícito representado en el Parlamento. (El Partido Comunista Portugués fue contrario a la adhesión de Portugal a la CEE, mantiene un discurso claramente contrario a la Unión, pero no se dedica a la demagogia antieuropea. Su discurso es racionalista –“esa Europa no nos conviene”-, pero no apela a las vísceras nacionalistas del viejo salazarismo)
Pero hemos de aceptar que eso no pasa en otros países.  Cuando ahora vemos aparecer movimientos explícitamente en contra de la UE nos produce un sobresalto porque lo vemos como ajeno a nuestra cultura política.
– Pero, más allá de España, en 2019 hay unas elecciones europeas que pueden llevar a que el Parlamento tenga un grupo con mucho poder de decisión con posiciones abiertamente en contra de la actual UE…
– Sí, las elecciones del año que viene serán las europeas más importantes en las que habremos participado. Estas elecciones eran siempre un cierto experimento nacional, para desahogar malhumores la gente votaba un poco gratis. Esta vez están en juego cosas muy serias y así será percibido por la sociedad. Estamos asistiendo a una discusión de enorme profundidad sobre qué debe ser la UE. Por primera vez, se percibe que la UE pueda entrar en una seria crisis estructural. No imagino la desaparición total de la UE, pero sí podemos imaginar una regresión de tipo nacionalista, en la que la Unión quede progresivamente reducida a un ámbito de intercambio económico, con restricciones a la circulación de personas. Una Europa fragmentada en zonas de influencia, en la que algunos países se convertirían en la práctica en ‘protectorados’: países bajo la protección directa de Alemania, países bajo la protección de Estados Unidos, países bajo la protección de Rusia, zonas bajo control comercial de China (ya existen) y algún que otro protectorado turco… Los Balcanes a lo grande. No es un futuro imposible.
¿Es también una crisis de valores? Los valores democráticos por los que se fundó la UE…
– Cada vez hay más personas en el mundo que quisieran ser europeas. La demanda de democracia en el mundo está en alza. Esto nos lleva a lo de antes: los europeos vivimos un momento muy nuestro, bastante depresivo, tenemos la percepción de que, tras siglos, Europa ya no es el centro del mundo. Por el contrario, en el resto del hay millones de personas que viven con mayor optimismo que en el pasado. En India, hay más gente que cena. También en China. Un paseo por América Latina nos hace percibir un optimismo y vitalismo mayor del que hay en Europa, son más jóvenes. Somos una sociedad, la europea, en la que la media de edad va subiendo. La mirada europea se está haciendo sénior: tiene experiencia, pero cada vez más cosas le disgustan, tiende a estar de malhumor y el mundo le está empezando a dejar de gustarle, porque le cuesta entenderlo. Pero, esta es nuestra situación, no la del resto del mundo. En todo el mundo los de vivir como los europeos crecen: seguridad, bienestar material y libertad.
La paradoja quizás sea esta: cuando la estrella Europa se apaga para los europeos, brilla para los demás. Esto ocurre en la vida real. Por la noche, cuando observamos una estrella, puede ser que ya no exista o que se este muriendo. El mundo ve Europa como estrella polar –el norte del deseable bienestar- y los europeos la ven palidecer.
– Vemos cómo en Italia, país que usted conoce muy bien en el que fue corresponsal, el gobierno es claramente crítico con la UE… Salvini hace del discurso xenófobo su bandera.
– Pienso que Italia no debe ser leía de manera literal. Ningún país, en realidad, puede ser leído literalmente. A los españoles nos gusta la literalidad, al pan, pan, y al vino, vino. Hay países que son muy poco literales, uno de ellos es Italia. Italia es un país profundamente teatral. No estoy diciendo que sean falsos o hipócritas, digo que son muy teatrales. El fascismo, fenómeno esencialmente italiano, que inspiró movimientos autoritarios en casi todo el mundo, fue ante todo una fenomenal representación de teatro, con camisas negras, porras y aceite de ricino. Mussolini fue implacable con sus enemigos, no dudó en clausurar el Parlamento y ordenar el asesinato de sus adversarios más peligrosos, pero no ordenó fusilamientos en masa como Franco.
El momento trágico de Mussolini fue la guerra: cuando empezaron a llegar los ataúdes con los miles de soldados muertos en Rusia, en Grecia y en el norte de África, la comedia se vino abajo. El instinto criminal de Franco no tiene parangón: una extraña mezcla de sadismo africanista y severidad felipista (de Felipe II). El fascismo duró 25 años en Italia. El franquismo, 40. Su radiación es distinta. En Italia, quedó una cierta nostalgia del fascismo, del fascismo rimbombante y constructor, anterior a la guerra. Del franquismo apenas queda nostalgia, me refiero a una nostalgia manifiesta, pero ha dejado muchos posos e inercias.
Vayamos al tema de la inmigración. Desde hace años, la sociedad italiana está siendo machacada por los medios de comunicación, la televisión en primer lugar, con el tema de la inmigración. La asociación inmigrantes-inseguridad es uno de los mensajes más fuertes que a diario recibe la sociedad desde hace más de dos décadas. Lo explico de otra manera: el tiempo que nosotros llevamos dedicado a discutir sobre si España se rompe, si los catalanes son leales o desleales, sobre si los catalanes son bien tratados o no, sobre si la Constitución ha de ser reformada o no… ese es el tiempo que ellos llevan dedicados a la inmigración. Podríamos decir que en el siglo XXI, cada país construye su propia neurosis, la nuestra es la ‘territorial’, la suya, la inmigración. Los británicos llevaban más de veinte años discutiendo si les convenía formar parte de Europa. Los franceses llevan más de 20 años discutiendo quién es francés. Es una discusión distinta: los italianos discuten en qué grado la inmigración les perturba, los franceses sobre quién es francés.
Imaginemos una máquina que pudiera medir la cantidad de energía dedicada a esos neuro-debates. La misma energía que nosotros llevamos gastada en la neurosis territorial, ellos la han empleado en la neurosis inmigrantes-inseguridad. Digo esto porque el número de inmigrantes en Italia es ligeramente inferior al de España. Es verdad que hay una diferencia en su origen. En España, el contingente latinoamericano es importante, junto con los marroquíes y los rumanos. Tenemos también una alta presencia de ciudadanos de otros países de la Unión, especialmente británicos. Una parte importante de los extranjeros residentes en España comparten idioma y religión con los españoles. En Italia no es así. En nuestro vecino país, la mayor parte de los inmigrantes proviene del Este de Europa, del norte de África y de Asia, gente que ha llegado a Italia sin conocer el idioma y sin compartir la misma religión.
La lengua italiana –bellísima- no tiene la extensión del español y está cada vez más perforada por los anglicismos. La lengua italiana muestra en sí misma el problema profundo de Italia: un país de viejísimas raíces, un país muy doméstico, la familia es muy importante en Italia, que acumula inseguridades. La Fiat ha trasladado la sede fiscal a Holanda, sus puentes caen, tiene tantos monumentos que le cuesta mucho dinero mantenerlos, el idioma cede el paso al inglés y en la televisión les dicen que no cesan de llegar inmigrantes. Los desembarcos en Sicilia estos últimos años han acentuado esa percepción dramática de la inmigración. La falsa percepción de que el país está siendo invadido existe, sólo falta que alguien coja un megáfono y se dedique a incendiar al personal. Hay encuestas al respecto. La mayoría de Italia tiene la percepción de que en su país hay el triple de inmigrantes que los que realmente hay.
– Es curioso que esa percepción se dé en Italia, un país en el que no ha habido ningún ataque terrorista de carácter islamista…
– Esto es relevante. Italia no es tan ineficiente como el tópico dice. Se caen puentes, dramáticamente, pero los servicios de inteligencia funcionan. No han sufrido grandes atentados de signo islamista, pese a ser el país en el que tiene su sede central la Iglesia católica. Toquemos madera. No han vivido un 11-M como el de Madrid, no han vivido un 17 de agosto como el de Barcelona, pero son más hostiles a los “extracomunitarios”, como suelen llamarles. ¿Acaso son menos bondadosos que los españoles? No. Esa no es la respuesta correcta. Lo que marca la diferencia es la dinámica política. La clave está en cuáles son los discursos que acaban siendo dominantes y a través de qué métodos.
En España hemos padecido dos ataques, es de los países más golpeados de Europa por el terrorismo islámico, y en ninguno de los dos hubo una reacción de carácter xenófobo. En el primero, se dio una circunstancia política importante, una parte del espectro político, la derecha aznarista, tardó casi dos años en reconocer que los autores habían sido terroristas islamistas. Se empecinaron en seguir defendiendo que era ETA, porque Aznar necesitaba salvar la cara. En el caso del atentado de Barcelona también se produjo en un contexto político muy determinado, las líneas de combate se concentraron en si una policía era más o menos eficaz que la otra, en vísperas de los acontecimientos de octubre. En Cataluña se discutió sobre la soberanía policial, quedando muy en segundo plano una pregunta que aún no tiene respuesta: ¿qué empuja a cometer una acción terrorista tan salvaje como la de Barcelona a un grupo de jóvenes magrebíes aparentemente bien integrados, con trabajo, vecinos de Ripoll, una ciudad media de la Catalunya interior en la que se vive relativamente bien y en la que no existen guetos o banlieus al estiló francés?
Italia, que no ha sufrido atentados, vive aparentemente obsesionada por el ‘peligro extranjero’. Respuesta: ha cuajado la neurosis. Llevan veinte años bajo ese foco. Italia, además, es un país más ‘autárquico’ que España, su economía es menos abierta, pese a pertenecer a la UE. Fueron muy hábiles filtrando la entrada de capitales extranjeros. La gran industria y la banca cruzaron muy bien sus intereses. Nunca ha sido fácil comprar una gran empresa italiana. Que se lo pregunten al BBVA. Que le pregunten a Zara lo que le costó aterrizar en el centro de las grandes ciudades italianas. Que le pregunten a Abertis de qué manera fracasó al intentar comprar las autopistas italianas (en realidad, han sido las autopistas italianas las que han acabado comprando a Abertis). Qué pasaría en Italia si un gran canal de televisión privada y uno de los grandes diarios del país fuese de propiedad española (Tele 5 y El Mundo pertenecen a grandes empresas italianas). Italia es muy suya. Es un mundo muy específico. Forman parte de la UE con su propia caja de caudales.
El ingreso en el euro lo viví a caballo entre España e Italia y recuerdo bien las diferencias. Nosotros estábamos como niños a punto de hacer la primera comunión; ellos ya estaban comenzando a pensar qué putada les iban a hacer con el precio del café. Temían, con razón, los redondeos. Atención, ¡perdían la posibilidad de devaluar la moneda! En la medida en que ellos tienen una implantación industrial mucho más grande que la nuestra, con una potente galaxia de mediana y pequeña empresa, intensamente radicada en el norte, el asunto de la devaluación era para ellos muy importante. Hay un euroescepticismo italiano que viene de lejos, no tan intenso como el británico, que ahora se ha inflamado.
– Y, además, la propia y peculiar historia política italiana…
– Eso da para enciclopedia. En síntesis, ¿qué ha pasado? Que los dos partidos que articularon el país desde final de la II Guerra Mundial, prácticamente, hasta los años 90 desaparecieron. Cuando cae el Muro de Berlín los italianos descubren que la mayoría de los partidos políticops son corruptos y han creado unas enormes redes clientelares. ¡Todo el mundo lo sabía! Todo el mundo lo sabía, pero mandaba el imperativo de la Guerra Fría: lo prioritario era contener a los comunistas. Cuando la URSS desaparece, estalla el proceso Mani Pulite. La Democracia Cristiana se fragmentó en tres grupos. Por otro lado, el PCI, que era el partido comunista con mayor fuerza social de todo Occidente, llegó intacto al final del imperio soviético, pero se vio como se desmoronaba su telón de fondo. Ya habían roto políticamente con Moscú, pero ahí estaban su nombre y sus símbolos. Cambiaron de nombre e intentaron viajar hacia la socialdemocracia europea. Una minoría creó Refundación Comunista. La democracia cristiana dejó un vacío enorme, que en buena medida sigue existiendo..
¿Por qué triunfa Berlusconi? En 1993 aparecía como muy probable la victoria electoral del ex PCI. La clase media mira a su alrededor y no hay nadie. Sigue teniendo miedo a los antiguos comunistas. Berlusconi decide bajar a la política para ocupar el vacío de la DC y gana las elecciones con ayuda de la Liga Norte, que ocupa espacios de la DC en las ciudades medias del arco prealpino. Los excomunistas vertebran una coalición de centroizquierda con la fracción más progresista de la DC (dos viejos enermigos juntos combatiendo al magnate Berlusconi), pero siempre las falta algo, no acaban de ser lo mismo. Con el paso del tiempo, el berlusconismo envejece y se envilece todavía más, mientras que el centroizquierda enlaza un experimento tras otro, hasta crear el Partido Democrático, que acaba siendo la prisión de la izquierda cuando estalla la crisis. En este panorama aparecen dos fuerzas nuevas: el Movimiento 5 Estrellas, que recoge a muchos desilusionados de la izquierda, y la ‘nueva’ Liga Norte, encabezada por un leninista de derechas, Matteo Salvini, cuyo objetivo es sustituir a Berlusconi y convertirse en el ‘capo’ de toda la derecha italiana, propagando la fobia a los inmigrantes y la banedera enti-Eruopa, esa bandera que tanto parece fascinar en España a tres personas que respeto: Manuel Monereo, Julio Anguita y Héctor Illueca, autores de dos artículos en cuartopoder.es que han dado mucho que hablar.
Salvini ha hecho una maniobra extraordinaria. El  historiador italiano afincado en Barcelona, Giaime Pala, lo ha descrito como el más leninista de los populistas de la derecha europea. La Lega era la fracción casi soberanista del norte de Italia. Mientras las clases medias de las grandes ciudades del norte de Italia votaban a Berlusconi, en las ciudades medias y pequeñas se votaba a la Lega. En Milán, Berlusconi;  en Varese, a la Lega. El dueño de la pizzería votaba a la Lega, pero los empleados de la banca en Milán, a Berlusconi. Salvini coge a la Lega, que llevaba más de veinte años diciendo que los italianos del sur eran unos vagos y mafiosos, y que Roma les robaba, para proclamar ahora que todos los italianos deben marchar unidos contra la inmigración y la Unión Europea. Ahora, los del sur son compatriotas y Roma ya no roba. Sólo un país muy teatral se puede permitir esos espectaculares cambios de guión.
Salvini intenta conquistar el espacio del vetusto Berlusconi, para convertirse en el padrone inndiscutible de la derecha italiana. En estos momentos, lo está consiguiendo. Pronto la Lega cambiará de nombre. Atentos a las pantallas.
– Es apasionante la historia de la derecha italiana, pero la del M5E, su socio de gobierno, no se queda corta.
– El M5E es un Podemos con un perfil ideológico híbrido, depende de cómo le da la luz o el día de la semana. Y tiene una particularidad que supongo que Monereo conoce. Imaginemos que en Podemos, las últimas decisiones estratégicas, el manejo de los datos de los afiliados, la gestión y administración de la web del partido y el proceso de selección de candidatos fuera tutelado por una empresa superpuesta a la cúpula del partido. Imaginemos que una empresa presidida por Jaume Roures hubiese creado una plataforma digital llamada Rousseau (Roures quizá habría preferido otro nombre), para controlar los resortes estratégicos de Podemos: gestión de datos de los afiliados, gestión del discurso, selección de cuadros, elaboración de línea… Esto es el M5E, un experimento político que tiene algunos aspectos inquietantes. Me permito poner en duda que sea una organización política democrática. No sé si Monereo estaría de acuerdo con este modelo. Con todo, el M5E ha funcionado como un fenomenal aspirador del descontento, especialmente en el sur del país. Las torpezas de Matteo Renzi han contribuido poderosamente a ello.
El PD ha acabado siendo la prisión de la izquierda italiana. En los años 90 había una enorme discusión, el PCI, como he contado, cambió de nombre y evolucionó hacia la socialdemocracia, salvo Refundación Comunista, que también acabó agregada a la gran coalición anti-berlusconiana. La coalición El Olivo tuvo mucho éxito: unió a los ex comunistas, a los comunistas que no querían dejar de serlo, a los católicos progresistas, a los ecologistas y a una parte del antiguo partido socialista, disuelto por los escándalos. El Olivo, con Romano Prodi al frente, logró derrotar a Berlusconi y gestionó el ingreso de Italia en el euro. Entonces surgió una discusión: coalición o partido único. Los excomunistas preferían la coalición, izquierda y centro en partidos separados, para sumar en las elecciones. Los exdemocristianos querían partido único. En la coalición siempre acababan mandando los excomunistas. En el partido único, tesis que finalmente se impuso, acabó mandando el exdemocristiano Matteo Renzi, que en un momento dado se creyó un Garibaldi hispter. Renzi ahogó al ala izquierda y, al estallar la crisis, todo el descontento social empieza a fluir hacia el M5E y la Liga xenófoba.
El aventurero Renzi creyó que era Macron antes de Macron. Ni Renzi era Macron, ni Italia deseaba en realidad alguien como Macron. Renzi se pegó un castañazo tremendo. En Italia, los ‘condottieros’ siempre acaban sucumbiendo. Eso también le ocurrirá al ‘capopopolo’ Salvini, que se hace llamar ‘il capitano’ por los suyos. En Italia no surgió un Podemos, pese a que le sobran intelectuales de izquierdas capaces de teorizarlo. Pero una cosa es teorizar y la otra construir un partido nuevo.
– El título del primer artículo de Monereo, Anguita e Illueca recogía esta pregunta: ¿Fascismo en Italia? Vemos cómo Salvini se está entendiendo con Steve Bannon, ¿esto es fascismo? ¿Neofascismo? ¿Cómo lo catalogamos?
– Tiene componentes fascistas. El fascismo era un fenómeno específicamente italiano, que dio nombre a todos los totalitarismos de derechas de los años treinta. Ahora bien, dando por bueno el arquetipo, me temo que en estos momentos estamos empezando a llamar fascista todo aquello que no nos gusta. Mi opinión personal es que en Italia hay un rebrote de comportamientos de sesgo fascista. Un discurso político basado en el odio hacia los trabajadores extranjeros tiene un componente fascista.
Salvini maneja muy bien la desfachatez, es cierto. Pero hay algo más. Ahí discrepo de los tres autores que has mencionado. Hay algo más. Algo más grave: la propagación del odio en un país que tuvo leyes de persecución racial (canallada que Mussolini concedió a Hitler). En Italia han aumentado las agresiones gratuitas contra extranjeros. A una ministra de origen congoleño, desde la oposición le llamaron orangután. Eso es algo más que desfachatez. Eso es Trump.
Salvini aplaudió con entusiasmo la victoria de Trump. En España nadie la aplaudió, ni el PP. Aznar estaba desconcertado, sus amigos republicanos fueron los que perdieron, otros del PP habrían votado a Clinton, como Margallo. Lo importante para Salvini es romper, fracturar la cultura política, para generar un liderazgo de sesgo autoritario. Agregar el malestar mediante la exageración del miedo a lo ‘exterior’: nos gobiernan desde fuera y nos invaden desde fuera. Está aprovechando un gran vacío y un gran desconcierto social. Berlusconi llegó a la política  implorando un puesto el Partido Popular Europeo y Aznar, que era quien mandaba en aquel momento en el PPE, se lo concedió. Era un outsider de la política que quería parece democristiano. Salvini opera al revés, viene de la política convencional y quiere separarse de ella. La atracción que gentes de la izquierda en España puedan sentir por ese sujeto me resulta un misterio.
– Hablaba de que el bombardeo mediático mantenido en el tiempo hizo que en Italia se generara una extendida percepción de que la inmigración es peligrosa. ¿Ha visto algo parecido en las televisiones españoles durante este verano?
– Sí, hemos vivido un verano italiano. Pone un buen ejemplo, imaginemos 20 años como este verano, a ese ritmo constante, estaríamos como Italia. Esa es la gran lección. Las neuorisis sociales se fabrican y se fabrican a conciencia. Una vez, un embajador francés que había llegado recientemente a Madrid, me hizo una reflexión que me pareció muy lúcida. Me mostró su perplejidad por el hecho de que en España nos pasemos el día discutiendo sobre si el país se rompe. Estaba perplejo, pero me dijo lo siguiente: “Me parece que ustedes, con esta eterna discusión sobre la unidad de España, aparentemente muy peligrosa, en realidad han creado una válvula de seguridad, mientras discuten de eso, no discuten de otras cosas. En Francia nos pasamos el día discutiendo sobre quién tiene derecho a ser francés”. Creo que tenía razón.
Enric Juliana. / Sara Montero
– En la entrevista que le realizamos a Monereo, una vez se desató la polémica, el titular era: “Estamos en contra de las políticas migratorias de Salvini y de la UE, no se diferencian”. Esa percepción, ¿la comparte?

Monereo está intentando corregir sin abjurar de ese titular provocador”

– Mi opinión es que Monereo, que es una persona inteligente, se equivocó con el primer artículo, que estaba mal enfocado. Se dio cuenta y está intentando corregir sin abjurar de ese titular tan deliberadamente provocador: ¿Fascismo en Italia?. Lo que pasa en Italia en estos momentos es un reflejo evidente de una gran crisis social, pero tiene responsabilidades concretas; no difuminemos las responsabilidades: el aventurero Renzi y el aventurero Salvini. Si Salvini fomenta el odio racial, es responsabilidad suya. Y de los que no han sabido dar otras respuestas políticas a la crisis.
También hay otra característica típica de Italia. Allí podrían haber más de 250 intelectuales fundadores de Podemos, todos ellos más brillantes que los fundadores españoles de Podemos. Pero si los reúnes en un convento para la fundación de un nuevo partido, salen, no 250, sino 260 organizaciones que quieren decir lo mismo, pero de forma distinta. Doscientos sesenta ‘partitini’ con 350 tendencias y corrientes. Son muy poco gregarios, los italianos. Antes hablábamos de las dos fuerzas políticas que articularon el país durante mucho tiempo, con mucha estabilidad orgánica. Dos fuerzas que bebían de un componente extraterritorial, porque, en última instancia, el jefe último de la democracia cristiana era el papa, que tenía su propia jurisdicción, al margen de la política italiana. Y la genética del PCI era internacionalista; su sede central estaba Roma, pero había otra ciudad más allá: Moscú. Los italianos son poco gregarios, muy inventivos y extraordinariamente atentos a lo ‘nuevo’. Han sido de los primeros en Europa en pillar el fenómeno Trump.
– En otro artículo suyo, “Atracción fatal”, hablaba de la polvareda que levantó el artículo de Monereo, Anguita e Illueca. En España, durante el 15-M y después, la izquierda era muy crítica con la UE. Parece que ese debate ha pasado a un segundo plano, quizás hasta ahora. ¿Por qué?
La crisis, y que desde las elecciones europeas del 2014 hasta ahora se han dado una serie de importantes cambios políticos que han concentrado mucho la discusión. La cuestión de Catalunya ha absorbido muchísimas energías. Ahora vendrá la discusión sobre la UE. Espero que coja volumen y nos ilumine. Todo el mundo se va a tener que mojar. Van a pasar cosas curiosas. Vemos como Pablo Casado se inventa argumentos para dar apoyos al tirano húngaro Orbán; argumentos psicodélicos como que Orbán ayuda a luchar contra el nacionalismo catalán. No es verdad. Yo no sé de dónde se habrán sacado esto. Los húngaros observaban con mucha atención la situación catalana, para ver si les servía para una de sus aspiraciones: exijir el reconocimiento de las comunidades nacionales húngaras en los territorios que Hungría perdió después de la Segunda Guerra Mundial en favor de Rumanía y Eslovaquía. Evidentemente, Hungría no reconocío a la República Catalana, como ningún otro país del mundo. Ni siquiera Corea del Norte. ¡Es que ni siquiera arriaron la bandera española del Palau de la Generalitat!
Inevitablemente, cada vez que surge una novedad en el escenario internacional, enseguida surgen las atracciones fatales, es ley de vida. Esas corrientes de populismo autoritario hace tiempo que existen en Hungría, Polonia, Austria… Es curioso que, en España, las cosas tengan que pasar por Italia para que se produzca esta atracción fatal. Cuando el populismo de derechas se pone el jersey de la Ferrari entonces nos atrae…. Italia tiene una gran capacidad de irradiación. Pero cuidado con leer a Italia de manera literal.
– De estos artículos se deriva algo inherente a Monereo y Anguita: la crítica a la UE y al Euro…
Sí, pero no acabo de entender porque el tener una posición muy crítica con la UE conduce a Salvini y a los desorientados ‘grillini” (M5E), hoy en posición subalterna, operando en la práctica como mayordomos de ‘il capitano’. Anguita y Monereo construyeron una metáfora exitosa en España, en los años noventa: las dos orillas. Se referían al PSOE. O estás en la orilla del PSOE o en la de la izquierda verdadera; no hay término medio porque en medio hay un río caudaloso que te va a arrastrar.
Lo que me sorprende es que alguien que ha cultivado con tanto esmero la metáfora del antagonismo, desdibuje el antagonismo con algo que defiende unos valores que no son los suyos, porque estoy seguro que los valores que dice defender Salvini no son sus valores… ¿Por qué no se aplican las dos orillas aquí?  Las dos orillas del río Po. Ojo, que no estamos ante un tema menor. Estamos ante una bifurcación de la civilización democrática europea. Dos orillas, ¡aquí os quiero ver!
– A lo que iba. ¿Dentro de la UE hay espacio para un proyecto de la izquierda alternativa?
– Se cumplen cuatro años de las elecciones en Grecia, cuatro años de las elecciones en Portugal. Cuatro años en los que han pasado muchas cosas a nivel europeo y nos han dicho una cosa, es más fácil cuestionar el paradigma democrático europeo que el paradigma económico. Cuando el gobierno griego dijo que no iban a hacer lo que la UE exigía, lo sometieron a referéndum y la sociedad griega apoyo a Syriza y a Alexis Tsipras. En Bruselas, los alemanes señalaron al gobierno griego donde estaba la puerta de salida. “Ahí la tenéis”. Detrás de la puerta, estaba Estambul. Los griegos prefirieron quedarse, pese a las duras condiciones que se les imponía. No quisieron cruzar la puerta. China y Rusia fueron a hacerse fotos a Grecia. Seguramente le prometieron cosas a Tsipras, pero en el momento clave no mandaron ningún telegrama a Atenas diciendo que ayudarían a pagar la enorme deuda griega en cómodas mensualidades. No mostraron ninguna intención de reconfigurar el mundo, adquiriendo la soberanía de un país europeo. No nos construyamos películas en Tecnicolor. Chinam lo que quiere es el puerto de Atenas, rutas comerciales marítimas. La mayor terminal de contenedores del puerto de Barcelona es de una empresa china. Una cosa es un puerto y otra pagar o ayudar a pagar la deuda de un país.
Ahí está la puerta, le dijeron a los griegos. Pues nos quedamos, respondieron. Tsipras ha hecho una gestión heroica estos años, pero luego vino el apagón informativo. No sé por qué Podemos no ha manifestado más cercanía a Tsipras estos años. Es en los momentos duros cuando los amigos han de manifestarse como tales. Tsipras, si te he visto no me acuerdo. Pues Tsipras ha hecho cosas muy interesantes, entre otras, evitar la explosión nacionalista griega que la derecha está provocando con el conflicto con Macedonia. A mí Tsipras me merece mucho respeto, no tanto Varoufakis que se dio a la fuga. Hay personas que, cuando hay problemas, se piran. Alexis Tsipras es un héreo europeo.
Luego, Portugal, es verdad que desde aquí solemos mirar lo que pasa allí por encima del hombro. Lo que ha quedado claro es que el día que los griegos cuestionaron el esquema económico, se les invita a irse. El día que Polonia y Hungría trasgreden preceptos básicos de lo que la UE entiende como estándar democrático, se ha tardado más de un año en reaccionar, al final se está reaccionando, lentamente pero está ocurriendo. ¿Existen márgenes de reformismo dentro de la UE? Yo creo que sí, el caso portugués lo ilustra.
– Antes hablaba del poco antieuropeísmo que hay en España. ¿Cuándo escucha a González Pons o a Pablo Casado poner en duda el Espacio Schengen por el conflicto judicial que hay con Bélgica, qué piensa?
– Creo que después de Rajoy está viniendo algo nuevo, que es viejo. Esta claro que vuelve Aznar. Aznar es el nuevo zar de la derecha española, con dos alfiles en el tablero: Casado y Rivera.
Pero, Aznar era muy europeísta…
– Sí, tuvo muchas prisas porque España entrara en el euro. La cuestión es que PP y Ciudadanos estan enzarzados en una gran batalla por el núcleo duro de la derecha. Y empiezan a beber de la fuente Trump. La influencia de Trump está creciendo en Europa, no lo podemos negar. Sus formas, su lenguaje… Si Calígula llega a la presidencia de Estados Unidos, empiezan a surgir Calígulas por doquier. Ya ocurrió con Obama. El lema fundamental de Podemos es obamista:, sí se puede. Ahora, la pregunta es: ¿por qué triunfa un tipo con esa actitud desafiante, friki y deliberadamente inculta? Porque atraen esos modales. Seguramente es un poderoso imán del descontento. ¡Qué os den! Me adhiero a Trump, porque Trump disgusta a las elites. Me adhiero al jefe de los bárbaros porque sueño con vuestra destrucción. Ese es el mecanismo: “jódete” La fracción bárbara del capitalismo parece seducir a gente de izquierdas. Las cobras siempre han tenido un magnetismo.
– Hay sectores de la izquierda que argumentan que dentro de la UE no hay alternativa porque, al eliminarse los bancos estatales, nacionales, con la UE, los estados han perdido soberanía para dirigir políticas monetarias…
– Sí, pero en la era irreversible de la digiltalización, de los robots y de la inteligencia artificial, ¿de qué soberanía estamos hablando? ¿Para que suban los salarios de los trabajadores de la Seat, hay que reestablecer la frontera en la Junquera? Me parece que con la autarquía soberanista, los salarios aún bajarían más. El paraíso soberanista me temo que no existe.
Monereo acababa su entrevista con cuartopoder.es con unas consideraciones geopolíticas sobre Rusia, China, Eurasia… Quisiera decirle una cosa. Nuestro horizonte de progreso nunca vendrá de Rusia. A mí también me gusta la geopolítica y me fascina estudiar la potencial importancia de Eurasia, y entrever los movimientos futuros de China. Ignoro como será el futuro, pero no estoy de acuerdo con una lectura determinista de la geopolítica. El autoritarismo del Kremlin no es la ilusión de los jóvenes españoles. No lo será nunca.
¿Libertad para qué?”, esta vieja pregunta de Lenin no sirve para los jóvenes. Ni para los jóvenes, ni para los viejos, que soportaron cuarenta años de dictadura. Los jóvenes españoles quieren libertad. Puesto que la geopolítica nos puede deparar sorpresas en el futuro, espero que este país nunca se convierta en un protectorado de Rusia. Y espero que los rusos algún día puedan tener más libertad y democracia.


viernes, 21 de septiembre de 2018

La Coordinadora Estatal en Defensa de las Pensiones Públicas responde a las declaraciones de Carlos Solchaga contra los pensionistas

La Coordinadora Estatal en Defensa de las Pensiones Públicas repudia las declaraciones del ex-ministro socialista, Carlos Solchaga, por su desprecio y falta de respeto a los millones de pensionistas que con su trabajo han contribuido decisivamente a levantar este país, enfrentándose muchas veces a los ataques que los distintos gobiernos han perpetrado contra los derechos de los trabajadores.



 Entre ellos, los protagonizados precisamente por Carlos Solchaga, primero con el desmantelamiento industrial, en su época de ministro del ramo, y después, ya como titular de Economía y Hacienda, con la Ley de Pensiones de 1985, que incrementó los años de cotización de 10 a 15 para cobrar una pensión y amplió de 2 a 8 años el cómputo para el cálculo de la misma. “Tu problema, Carlos, son los trabajadores; te has equivocado de trinchera”, le espetó Nicolás Redondo, entonces secretario general de UGT, ante las cámaras de Televisión Española. Estas y otras políticas antisociales dieron lugar a la huelga general del 14 de diciembre de 1988, la primera de la democracia y la más grande que ha habido en España, con la participación de más de ocho millones de trabajadores, además de estudiantes y autónomos.

Pues bien, treinta años más tarde, este tipo sigue demostrando que “su problema son los trabajadores”. Hace días, en un foro empresarial, ha dicho que los pensionistas que se manifiestan en las calles por la revalorización de las pensiones “no tienen razón, pero ninguna razón, ninguno de ellos ha pagado, o la mayoría de ellos ha pagado, ni la mitad de lo que perciben… Si hubieran tenido un sistema de capitalización, estarían cobrando ahora una pensión que sería aproximadamente la mitad”. Además, el ex-ministro ha defendido que “dejar el sistema de actualización de las pensiones como está (25%) es más prudente que volver al IPC”. Sin comentarios, también dijo en su momento que la reforma laboral del PP iba a ser beneficiosa para el empleo…

Lo sentimos por los anhelos privatizadores de D. Carlos Solchaga, pero el sistema de seguridad social español es, ha sido siempre y lucharemos porque siga siéndolo un sistema de reparto, de solidaridad intergeneracional. Las y los pensionistas de hoy, cuando éramos trabajadores activos, cotizábamos para sufragar las prestaciones de los pensionistas de entonces. Cumplimos con nuestro deber legal y legítimo pagando las pensiones de los que entonces eran nuestros mayores, como hoy los que trabajan cumplen con su deber pagando las nuestras.

Y ahora unas precisiones rápidas:
  1. No es cierto que las y los pensionistas de hoy cobren más del doble de lo que cotizaron; antes al contrario.
  2. El dinero que debía haber sido empleado exclusivamente para el pago de las pensiones ha servido muchas veces para pagar partidas de ministerios como los que detentó el señor Solchaga, cuando las cotizaciones sociales NUNCA debieron ni deben ser utilizadas a fines diferentes al pago de las prestaciones. 
  3. El dinero de las pensiones ha servido y sirve para mantener operativos negocios con dificultades de solvencia económica, mediante aplazamientos en la recaudación de las cuotas sociales, convirtiéndose en un mecanismo de financiación indirecta de empresas en crisis.
  4. Los pensionistas nunca dejan de aportar a la Seguridad Social la cuota que les corresponde, mientras que a los empresarios y como “medida de estímulo a la contratación”, el gobierno de turno suele concederles bonificaciones en sus cotizaciones. Solo en el  2016 la Seguridad Social  dejó de ingresar por este concepto 2.100 millones.
  5. D. Carlos Solchaga ha “matizado”, dicen las informaciones al respecto, “que él también es pensionista” y no queremos dejar de recordarle que los pensionistas de este país tienen que trabajar 36 años y 6 meses para tener derecho a una pensión del 100% de su base reguladora (muy pocos son los que lo consiguen), mientras él, con solo 11 años de ministro, estuvo en situación de no trabajar nunca más hasta los 65, para tener igual derecho a la pensión de jubilación en su base máxima. Y eso sin considerar que desde 1996, que dejó la política activa, las puertas giratorias se le abrieron de par en par; ocupó diversos cargos de consejero y consultor externo en grandes corporaciones. Antes había sido presidente del comité interino del Fondo Monetario Internacional y sigue siendo, a sus 74 años, director de una importante consultoría con sede en Madrid. Mientras tanto, los trabajadores de este país con menos de 15 años cotizados y gracias a la reforma que él mismo promovió en 1985, no tienen derecho a jubilación.
  6. El ex–ministro dijo también que en España las pensiones son mucho más altas que la media europea y el dinero que se destina a pagarlas también es muy superior. Ni una cosa ni otra es cierta. La pensión media en España es más baja que la media en la Europa  de los 28, y eso a pesar de que el PIB en nuestro país es muy superior y con respecto a los recursos que se dedican a pagarlas estamos muy lejos de alcanzar los niveles que destinan los países de nuestro entorno. Al contrario de esa mentira tan repetida de que las pensiones en España son muy generosas, sólo apuntaremos que más de la mitad de los jubilados sobreviven con menos del Salario Mínimo Interprofesional.
 Y esta situación se la debemos a políticos con la misma mentalidad que el señor Solchaga. Los últimos gobiernos que hemos sufrido, tanto del PP como del PSOE, con sus respectivas reformas laborales y del sistema de pensiones, han provocado la actual crisis que estamos viviendo. Revertir esas reformas antisociales es nuestro objetivo a medio plazo, lograr unas pensiones dignas y suficientes para todas y todos los trabajadores españoles –de ahora y del futuro– es nuestra meta final. Por eso seguiremos ocupando las calles y rodeando el Congreso, por eso seguiremos luchando, mal que le pese a este tipo de personajes cuyo problema son los trabajadores.

Publicado en https://contrainformacion.es

jueves, 20 de septiembre de 2018

"La luz bajará poco más de lo que cuesta un café" (FACUA)

FACUA-Consumidores en Acción advierte de que la nueva subida en el precio del kWh que se está produciendo en septiembre superará por sí sola la rebaja en el recibo que provocará la suspensión del impuesto a la generación anunciado este miércoles por la ministra Teresa Ribera.



En la primera mitad de septiembre, la factura del usuario medio se ha encarecido en otro 3,4% (2,74 euros), según el análisis de FACUA. De mantenerse este porcentaje al finalizar el mes, el incremento interanual sería del 15,8%.

El portavoz de FACUA, Rubén Sánchez, considera "una tomadura de pelo" que la ministra para la Transición Energética haya afirmado que su medida va a "aliviar la factura eléctrica a los consumidores". Una factura que según los análisis de la asociación se ha encarecido en un 85,7% para el usuario medio en los últimos 15 años, nada menos que 37,26 euros mensuales -tomando como referencia las tarifas semirreguladas de agosto de 2003 y 2018-.
"El descuento en el recibo que puede derivarse de la bajada del impuesto a la generación del 7% a casi cero representará poco más que el precio de un café", denuncia el portavoz de FACUA, que califica de "bochornoso" que Ribera "haya anunciado con tanta grandilocuencia una medida que venían reclamando las propias eléctricas desde que se creó el impuesto por el Gobierno de Rajoy y cuyo partido ahora también pide su eliminación".

Reivindicaciones al Gobierno
FACUA ha trasladado al Gobierno un documento con sus reivindicaciones para reducir la factura eléctrica de las familias españolas. La asociación denuncia que la liberalización del sector iniciada en la etapa de José María Aznar ha sido una auténtica estafa a los consumidores y reclama medidas que pongan freno a las prácticas que lleva a cabo un oligopolio que no sólo no quiere competir, sino que especula con unas tarifas que están infladas artificialmente.

La semana pasada, el vicepresidente y portavoz de la asociación, Rubén Sánchez, mantuvo una reunión con el secretario de Estado de Energía, José Domínguez, en la que le entregó un informe con las Valoraciones y propuestas de FACUA sobre el suministro eléctrico, garantía de acceso a los consumidores domésticos y lucha contra la pobreza energética.

La bajada del IVA de la electricidad es una de las demandas de FACUA. Bajarlo al 4% ahorraría al usuario medio casi 130 euros anuales. Así lo pone de manifiesto un análisis realizado por la asociación tomando como referencia las tarifas de los últimos doce meses con la aplicación de los impuestos indirectos vigentes en la actualidad y la bajada de casi 18 puntos porcentuales que representaría la aplicación del IVA superreducido.

La principal medida propuesta por FACUA es la creación de una tarifa regulada para todas las familias que no superen los 10 kW de potencia contratada y determinados límites de consumo. El análisis realizado por el equipo jurídico de la asociación pone de manifiesto que con el debido desarrollo normativo, esta fórmula no implicaría contradicciones con la legislación comunitaria. Los desproporcionados precios de la luz, la ausencia de competencia en el sector y la situación económica de las familias españolas justifican el establecimiento de una tarifa fijada por el Gobierno para proteger a los consumidores.

La asociación advierte de que el bono social del Gobierno de Rajoy ha sido un fracaso aún mayor que el que se aprobó durante la etapa socialista de Zapatero. Por un lado, porque supone descuentos poco significativos e impone niveles de renta excesivamente bajos para acceder a él -salvo a las familias numerosas, que pueden beneficiarse todas-. Por otro, porque el desconocimiento de su existencia para muchas familias y el hecho de que deba ser solicitado expresamente a las eléctricas, con la aportación de documentación acreditativa de los niveles de renta y la situación familiar, han provocado que un ínfimo porcentaje de sus beneficiarios potenciales acceda a él.

publicado en https://www.facua.org

Orgullosas de la "pública" (Cristina Macazaga, Iñigo Martínez y Ana Viñals)

"Euskadi necesita caminar hacia el diseño de un Modelo Educativo público, equitativo, de calidad, integral, participativo, innovador, euskaldun, inclusivo, coeducador y laico"
  


Hace apenas una semana cerca de 375.000 alumnos y alumnas de la enseñanza no universitaria iniciaron un nuevo curso escolar en Euskadi. Atrás quedan años intensos de paros, movilizaciones y huelgas en la escuela pública. Años de gran esfuerzo y constancia por parte del profesorado, alumnado, familias, sindicatos y movimientos sociales en defensa de la educación pública que por fin dieron sus frutos. La presión de la calle provocó, una vez más, que el Gobierno actuase y saliese de su inmovilismo.

En el mes de mayo la mayoría sindical firmó un acuerdo con el Departamento de Educación. Un acuerdo que, aunque con mucho margen de mejora, no sólo sirvió para adoptar medidas concretas para mejorar la calidad de la enseñanza pública; sino que, de alguna manera, evidenció que gracias a la  lucha constante desde las calles se puede mejorar la situación actual.

Porque aún queda mucho por hacer para mejorar la situación de la educación en Euskadi. No es oro todo lo que reluce. No todo es tan excelente como el PNV nos vende. Los últimos resultados de las Evaluaciones Diagnósticas, PISA, el último informe del Consejo Escolar de Euskadi o Save The Children dejan claro que el oasis vasco educativo está en jaque. Que Euskadi sea la CCAA que más invierte por alumno no significa que disponga de una mayor excelencia educativa. No basta con invertir mucho, sino que es necesario invertir bien, es decir, invertir en educación pública.  La única opción válida para garantizar la igualdad de oportunidades y compensar las diferencias que día a día se evidencian en las escuelas vascas.

La realidad es que tenemos un sistema educativo segregador. Un sistema clasista que no garantiza las mismas oportunidades a todo el alumnado. Además, somos uno de los territorios de Europa que más subvenciona la enseñanza privada. Disponemos de un sistema educativo que está dividido en dos redes que se encuentran en equilibrio (50,6% red pública, 48% red privada-subvencionada) y que es percibido por la ciudadanía vasca como algo normal. Libertad de elección de centro a costa del erario público, pero ¿que el sector privado concertado en Euskadi acoja cerca del 50% del alumnado,mientras el Estado lo hace al 32% y la media europea al ¡5 %! no sorprende a nadie? Sin duda, sobran los motivos para seguir luchando, tanto desde las instituciones como desde las calles, para conseguir que la educación pública sea el eje vertebrador del sistema educativo en Euskadi.
Este nuevo curso político puede ser decisivo para el futuro de nuestro sistema educativo.

Ha llegado el momento de que las fuerzas políticas representadas en el Parlamento Vasco dejen claro cuál es su verdadera prioridad: la educación pública o la educación privada. No caben medias tintas. Es hora de pasar de las palabras a los hechos. Y si de verdad la apuesta del PNV es la cohesión social, toca situar la escuela pública como eje prioritario del sistema educativo vasco. Es cuestión de voluntad política.

Varias son las citas en las que cada cual podrá demostrar cuales son sus verdaderas prioridades. ¿Qué lugar ocupará la escuela pública en el texto final de Autogobierno? ¿en la futura ley de educación? ¿en los Presupuestos de 2019 se revertirán los recortes? ¿se seguirán aumentando los conciertos educativos o se dotará a la escuela pública de más recursos? ¿se aprobará la Iniciativa Legislativa Popular contra la Segregación Escolar apoyada por 17.000 firmas? Tal y como ya han anunciado miembros de la Plataforma en Defensa de la Escuela Pública esperamos que este curso sea el curso de terminar con la segregación escolar.

Comienza un curso político en el que el debate está servido. Desde Elkarrekin Podemos tenemos claro que la Escuela Pública es la única opción válida para garantizar que todo el alumnado tiene las mismas oportunidades y posibilidades de éxito. Y el momento es ahora. Ha llegado el momento de provocar y trabajar por conseguir cambios profundos que replanteen las bases, los cimientos, del sistema educativo vasco. Euskadi necesita caminar hacia el diseño de un Modelo Educativo público, equitativo, de calidad, integral, participativo, innovador, euskaldun, inclusivo, coeducador y laico. Conceptos llenos de significado que dan sentido y definen el  tipo de educación que desde Elkarrekin Podemos defendemos y por el que seguiremos trabajando junto a la Comunidad Educativa. 

Conceptos llenos de significado que definen el modelo de país que queremos. Una Euskadi inclusiva y equitativa basada en un sistema educativo que sea capaz de ofrecer las mismas oportunidades de acceso al conjunto del alumnado, independientemente de su situación socioeconómica.

*Cristina Macazaga, Iñigo Martínez y Ana Viñals forman parte de Elkarrekin Podemos

"¿Europa invadida por los subsaharianos?" (Sami Naïr)

"El verdadero peligro que amenaza Europa no es la inmigración subsahariana, sino, más bien, el odio"

 

Las alarmas empiezan a hacerse oír por doquier en Europa. Se grita —“¡inmigrantes subsaharianos!”— y el eco nos devuelve una voz —“¡invasión, invasión!”— que traslada las cifras del miedo: para 2100, la ONU pronostica una población subsahariana de 3.300 millones según un baremo medio de habitantes, de 4.850 millones, en índices altos, y de 2.250, ponderando a la baja. En ese juego indefinido de variaciones, siempre según la United Division de la ONU, la llegada de 80 millones de inmigrantes hará que la población europea se componga de un 26% de inmigración o descendiente de ella.

Basta una mirada a los centros de retención de Nigeria o de Libia para darse cuenta de que la edad de las personas inmigrantes oscila entre 14 y 30 años, y que desean a cualquier precio —tras franquear los filtros infernales del desierto, la corrupción policial aduanera y el sacrificio de las mafias de la trata de personas— salir de África.

La demanda migratoria se hace, pues, imparable. Y, además, espectacular: las mafias, que controlan casi todas las salidas al mar, les empujan a subir a embarcaciones suicidas, aguantar hasta el rescate de las ONG, alcanzar finalmente territorio europeo, donde les espera una posibilidad ínfima de quedarse en Europa, incluso ilegalmente. Pues la llegada clandestina, cuando tiene éxito, desemboca en estancia clandestina. ¡Tal es la desesperanza social de millones de jóvenes!

En cambio, las sirenas europeas activadas por los partidos de extrema derecha no cantan este enjambre de sufrimientos humanos. Encuentran en ella motivos para ganar votos, para fortalecerse como candidatos al poder, para hacer del temor un principio de gobernabilidad. Apoyan sus discursos sobre sinuosas estadísticas, sobre la transformación visual de las ciudades europeas, sobre los barrios de diásporas inmigrantes, sobre los transportes públicos que evidencian la diversidad étnica, sobre la presencia de inmigrantes en los servicios sociales, etcétera. El virus xenófobo se extiende: antes, la enfermedad atacaba a los partidos extremistas, ahora los partidos conservadores moderados sufren la metástasis y, bajo la tramposa estrategia de detener el incremento de los movimientos extremos, se han apropiado de su discurso y se vuelven aún más insidiosos.

Sin embargo, la realidad se encuentra lejos de confirmar estos augurios inflamados.

En primer lugar, la Europa fortaleza es el continente que dispone de más medios terrestres y marítimos para controlar y reprimir las entradas en su territorio, contando también con los establecidos en territorio africano con la anuencia de los países concernidos. Es decir, más, ¡mucho más que los Estados Unidos de Donald Trump! Europa solo recibe entre el 3% y el 4% de los flujos que se producen dentro del continente africano.

Por otro lado, Europa no sufre amenaza identitaria alguna por las migraciones subsaharianas, pues la casi totalidad de los inmigrantes habla francés, español, o bien italiano o inglés. Recuérdese que son fruto de la poscolonización, llevan dentro de ellos categorías mentales, por supuesto mezcladas, fundamentalmente europeas, lo que facilita la adaptación y la asimilación. Y, al contrario, toda la historia demuestra el carácter potentemente desintegrador de la cultura europea sobre culturas de origen.

En fin, Europa no es el único continente destinatario de los subsaharianos. Una parte cada vez más significativa, al tanto de las condiciones de vida en Europa y de las dificultades de entrada, mira hacia un porvenir ultraatlántico. Ya en 2014, The New York Times (1/09/2014) apuntaba que, “entre 2000 y 2014, más negro-africanos han llegado de su propia voluntad que las deportaciones de esclavos en EE UU durante tres siglos”. Entre 1970 y 2015, la cifra asciende de 881.000 a 2,1 millones de inmigrantes subsaharianos. De hecho, la demanda subsahariana, como la de los asiáticos a principio del siglo XX, es claramente un fenómeno mundial.

Todos los datos prevén que África entrará en una transición demográfica entre 2050 y 2070, y que la demanda migratoria va a bajar por esa razón, así como por las oportunidades de desarrollo que se van a implementar. En este sentido, el ejemplo del continente asiático es muy ilustrativo: entre finales del siglo XIX y del siglo XX, más de 100 millones de personas salieron en dirección a todo el planeta, de modo que actualmente hay unos 134 millones de asiáticos por el mundo.

Sin embargo, un proceso nuevo se está iniciando con el retorno de asiáticos a sus países de origen y, sobre todo, con el auge de demanda migratoria ahora dirigida hacia China; este país se convertirá inevitablemente en territorio de inmigración en las siguientes décadas. Es, desde luego, probable que África se convierta, después de un paso difícil hasta los años 2050, en un continente desarrollado potente y de inmigración en el próximo siglo.

Pues bien, cuantitativamente, tomando la hipótesis más alta de llegada de inmigrantes subsaharianos, Europa recibirá en los próximos 30 años unos 21 millones, es decir, menos de un millón en cada país de la Europa de los Veintiocho (Reino Unido no podrá quedarse aparte de la demanda); si los países del Este no cambian su política xenófoba, tendremos un promedio de entre 1,5 y 2 millones en los países de la zona euro, dado que los países más ricos recibirán más en cifras reales. Por tanto, incluso exagerando en cifras la amenaza, ¡no hay peligro en casa!

En realidad, lo que da temor a los blancos europeos es el color. Los subsaharianos son negros, se perciben más fácilmente, y esta visibilidad ahora les hace más detectables y objetos de mayores prejuicios que los millones de inmigrantes de Europa del Este que han arribado estos últimos 20 años. Aquí estriba el racismo, la manipulación política, el comportamiento profundamente antihumano de los partidos que utilizan los fenotipos como elementos de odio y de recelo para conseguir sus objetivos políticos.

La Comisión Europea recalcó varias veces que, en realidad, Europa necesita de la inmigración. Por supuesto, se debe incentivar su política demográfica, favoreciendo los nacimientos autóctonos con una política que ayude más a las mujeres que quieren tener hijos, y su crecimiento económico si quiere evitar el miedo a la competencia social; pero no podrá hacerlo sin gestionar las migraciones de modo sereno, reflexivo y responsable.

El verdadero peligro que amenaza Europa no es la inmigración subsahariana, sino, más bien, el odio.

Sami Naïr es catedrático de Ciencias Políticas y director del Instituto de Estudios para la Cooperación Mediterránea y Atlántica (IECMA).

Artículo publicado en "El País"