martes, 3 de septiembre de 2019

"Por un futuro de paz y convivencia" (Aizpea Otaegi -Alcaldesa de Errenteria- Xabin Olaizola, Adrián López, Juan Carlos Merino y Julen Mendoza -exalcaldes de Errenteria)

Quienes firmamos la presente carta lo hacemos de manera excepcional. Han sido contadas, muy contadas, las veces que hemos firmado algo conjuntamente, y cuando lo hemos hecho ha sido por cuestiones que a nuestro entender tienen que ver con la convivencia y con la paz en nuestro municipio. Porque el pasado ha sido realmente duro, y la construcción del futuro es y será tremendamente delicado, en el que la responsabilidad y el abandono de los espacios de confort se convierten en ingredientes necesarios para que nuestros hijos e hijas o nuestros nietos y nietas no tengan que sufrir lo que a algunas y algunos nos ha tocado vivir. 



El 30 de septiembre de 2013 el vecino de nuestro municipio Manu Ugartemendia fue arrestado y posteriormente puesto en libertad (tras declarar ante el juez) en la operación llevada a cabo contra la organización Herrira. La acusación era la de integración en ETA, enaltecimiento y financiación del terrorismo, justo casi dos años después de que ETA declarara el cese definitivo de su actividad. 6 años más tarde, y a partir del próximo 16 de septiembre, Manu Ugartemendia será juzgado en la Audiencia Nacional con una petición de 14 años y medio de prisión por supuesta integración en ETA, más de un año después de que ETA declarara su desaparición.

Quienes firmamos esta carta conocemos a Manu Ugartemendia desde hace muchos años. Manu fue concejal en el Ayuntamiento de Errenteria cuando algunos de nosotros también éramos concejales o incluso alcalde. Compartimos con él sesiones realmente duras en un momento en el que la violencia en las calles de nuestro municipio se hacía muy presente. No vamos a ocultar la tensión que existía entre posiciones que podríamos denominar hasta antagónicas. Y también conocemos el pasado de Manu y sus dos periodos de prisión por su pertenencia a ETA.

Pero también conocemos a ese otro Manu que desde hace años, y en el marco de nuestro municipio, se ha convertido en otro protagonista más del camino que se esta llevando a cabo a favor de la convivencia y de la paz. Algunos incluso hemos compartido con Manu espacios de diálogo justo en el momento en el que fue detenido en el año 2013. Conocíamos de su labor en Herrira. Nunca lo escondió, y lo situó como su aportación a un nuevo tiempo que se habría de caracterizar por la convivencia y la paz también en el ámbito de la defensa de los derechos de los presos y las presas. Así nos lo hizo saber, y así es como lo entendimos y acogimos.

Pero también le vimos a Manu en los diferentes actos que el Ayuntamiento de Errenteria ha llevado a cabo con el acuerdo de todas las fuerzas políticas a favor de la convivencia y la paz. Entre ellas, destacamos por su importancia, el acto que se celebró el día 29 de junio de 2017 en el salón de plenos del Ayuntamiento de Errenteria en reconocimiento a las víctimas de ETA Vicente Gajate, Jose Luis Caso y Manuel Zamarreño. Podemos asegurar que Manu Ugartemendia es otro de los y las innumerables protagonistas que tiene nuestro municipio en el delicado proceso de construcción de la convivencia y la paz. Y no es cualquier protagonista. A pesar de su pasado, o tal vez por eso mismo, la participación de Manu ha sido fundamental en este proceso.


Algunos de los que firmamos esta carta hemos estado durante largos años amenazados por ETA. Esa losa que cayó sobre nuestras espaldas condicionó e incluso sigue condicionando nuestra vida. Pero es justamente esa condición la que nos lleva a no desear que las futuras generaciones se vean también en la misma situación. El encarcelamiento de Manu no solo eliminaría un importante activo en el proceso que lleva a cabo nuestro municipio, sino que dificultaría la labor de construcción de la paz y la convivencia que tanto está costando a tanta gente, y que podría incluso condicionar a las futuras generaciones. La construcción de la paz es una delicada arquitectura que necesita de actos que la alimenten. Y es lo que pretende ser esta carta, un acto que alimente la construcción de la paz y la convivencia, y un acto que solicita la paralización de un juicio que puede condicionarla. Porque ese juicio, a los ojos de la sociedad vasca, es tremendamente extemporáneo. No responde a los tiempos presentes y menos aún a los que han de llegar en el futuro. Es un juicio que nos retrotrae a tiempos pasados a los que no queremos volver, y que queremos superar. Que sea por tanto éste un mensaje que llegue y sea escuchado en esa sala de la Audiencia Nacional, desde la humildad, pero desde el firme convencimiento de que esta sociedad no quiere más dificultades de las que ya existen en ese proceso de construcción de un futuro en paz y convivencia.

Publicado en DV